El volumen 32 de la revista “Psicología Educativa” ha publicado cinco nuevos artículos en los que se abordan diversos aspectos de la especialidad, como las estrategias de aprendizaje personalizadas con una aplicación de un “smartphone” en educación superior, la influencia de la participación de los padres en la orientación a resultados de los alumnos, los beneficios del mindfulness en el bienestar y la inteligencia emocional de los futuros profesores, las competencias socioemocionales en educación superior y la visión que tienen los docentes sobre la incorporación de la neurotecnología en las aulas.
De esta forma, la primera de las novedades de la publicación es “Del laboratorio al aula: el punto de vista de los profesores sobre la integración de la neurotecnología”, en el que se explora la percepción que tienen los y las docentes sobre la aplicación de herramientas neurocientíficas en el ámbito escolar, en este caso, en China. En el artículo se clasifican estas neurotecnologías según tres categorías: aumento farmacológico, “hardware” físico (implantes cerebrales, por ejemplo) e instrumentos no invasivos (herramientas como una resonancia magnética o un electrocardiograma).
De acuerdo con los resultados de la investigación, el profesorado muestra mayor aceptación a los instrumentos de evaluación no invasivos que a los otros dos parámetros. En este sentido, dicha aceptación era mejor cuando se destinaba a estudiantes con discapacidades de aprendizaje o cuyo rendimiento no era alto. Por otra parte, en cuanto a las consideraciones éticas, las principales reticencias de los y las docentes eran los efectos desconocidos a largo plazo sobre la personalidad o la naturalidad de los estudiantes, la privacidad personal y la posible brecha que podría crearse en cuanto al acceso a oportunidades socioeconómicas.
Las novedades de “Psicología Educativa” continúan con “Los correlatos, antecedentes y consecuencias de las competencias socioemocionales en la educación superior: una revisión exploratoria”, donde se lleva a cabo una síntesis de la evidencia científica disponible sobre el impacto de las habilidades sociales y emocionales en el bienestar del alumnado universitario. Se hallaron cuatro categorías de dichas habilidades: relaciones interpersonales, autogestión emocional, administración y gestión de la vida y apertura y exploración. Se profundizó en cómo estos se relacionan con factores como los correlatos (asociaciones), los antecedentes (predictores) y los consecuentes (resultados).
Según esta revisión, las competencias socioemocionales refuerzan el razonamiento y el aprendizaje, previniendo las decisiones impulsivas. Aquellos que tienen unas habilidades sociales y emocionales más desarrolladas sienten un mayor control sobre el entorno y su interés por el aprendizaje es genuino. Además, la autorregulación facilita a los estudiantes la gestión de su entorno de aprendizaje, lo que repercute en un mayor pensamiento crítico y refuerza su responsabilidad sobre sus metas a largo plazo.
Así, “Los efectos de una intervención basada en mindfulness sobre el bienestar y la inteligencia emocional en docentes en formación” analiza el impacto del programa MindKinder en adultos (MK-A), concretamente en estudiantes del primer curso del grado de Educación. Este programa consistía en sesiones de “mindfulness”, de 15 minutos, que se extendieron a lo largo de ocho semanas y se realizaron en el inicio de la jornada académica. Se dividió al alumnado participante en dos grupos: el experimental y el de control. Los integrantes del primero mostraron mayor satisfacción vital, más emociones positivas con su entorno y menos estados emocionales negativos (este factor aumentó en el grupo control, aunque los resultados coincidieron con la época de exámenes).
El programa repercutió de forma más beneficiosa, señala el estudio, a las personas que mostraron un menor bienestar emocional previo. En este grupo, el incremento de las emociones positivas y la reducción de las negativas fue más significativo. Además, aquellos estudiantes que contaban con una inteligencia emocional más alta mostraron mejor satisfacción vital tras la intervención.
“El conocimiento de la relación entre la participación parental y la orientación hacia las metas de los estudiantes: una revisión sistemática 2021-2024” lleva a cabo una revisión de hasta 24 investigaciones publicadas en una década para analizar los comportamientos de los padres y madres que promueven el éxito escolar de los hijos e hijas y establecer cuáles lo obstaculizan. De acuerdo con los resultados de la investigación, el perfil de implicación parental que mejor funciona es una combinación de apoyo alto a la autonomía y una participación moderada de los padres.
Cabe destacar, en este sentido, que el apoyo en las tareas académicas es un buen predictor de éxito, pero con un matiz: supervisar los deberes desemboca en metas de aprendizaje, pero un control psicológico exhaustivo durante este proceso deriva en metas de rendimiento, es decir, en la comparación con otros. De hecho, utilizar la culpa o la imposición de autoridad se relacionan con metas de evitación, como estudiar por miedo al fracaso.
En este sentido, en “La autoevaluación y el entrenamiento de estrategias de aprendizaje personalizadas mediante una aplicación para teléfonos móviles en educación superior: el desarrollo y análisis psicométrico de la Escala de Autorregulación del Aprendizaje” se presenta la elaboración y la validación de la Escala de Autorregulación del Aprendizaje, incluida en una aplicación móvil, diseñada para abordar el fracaso académico y que permite al alumnado autoevaluarse y recibir consejos personalizados para mejorar sus hábitos de estudio. Para ello, participaron más de 2.000 estudiantes universitarios de Psicología, Medicina o, por ejemplo, Sociología. La escala final está compuesta de 31 ítems que se agrupan en cinco dimensiones: cognitiva, metacognitiva, motivacional, emocional y social.
El artículo confirma la validez de la escala en estudiantes de diferentes carreras y etapas, aunque existen diferencias entre hombres y mujeres. Los resultados destacan que las dimensiones cognitiva, social y de motivación se vinculan con el compromiso académico, que los alumnos y alumnas que menos procrastinan tienen mejor autorregulación y que las estrategias de motivación y cognitivas y metacognitivas son predictoras de mejores resultados en las notas finales.
Realidad virtual y “burnout” escolar
A continuación, “Psicología Educativa” publica “Los procesos de realidad virtual cognitivos y motivacionales en los aprendices discapacitados auditivos del lenguaje”. El artículo estudia cómo la realidad virtual puede mejorar el aprendizaje de idiomas en niños con discapacidad auditiva, a través de entornos inmersivos que potencian la agilidad mental y la precisión verbal. Para desarrollar la investigación, se dividió a una muestra de medio centenar de estudiantes de Educación Primaria en un grupo de control y uno experimental. Este último participó en ocho sesiones de entrenamiento con gafas de realidad virtual a lo largo de cuatro semanas.
Durante las sesiones, los estudiantes interactuaron con contextos cotidianos, como el aula, la cafetería, el gimnasio, el laboratorio y el patio. En cada ámbito, los participantes tuvieron que ejercer tareas como el reconocimiento de palabras o la construcción de frases. Así, se evaluó la precisión y el tiempo de respuesta. De esta forma, el estudio destaca que el grupo que utilizó la realidad virtual logró mejoras significativas tanto en la reducción del tiempo de respuesta como en la precisión.
El artículo incide en la importancia de la realidad virtual como motor cognitivo, no solo como una herramienta. En este sentido, el desarrollo de la actividad en escenarios inmersivos propia la mejora de la atención y el compromiso de los y las estudiantes. Además, al combinar texto y escenario visual, la nueva información se integra más fácilmente en los conocimientos.
La revista publica una validación de una herramienta para detectar el estrés crónico en las aulas en “La revisión del Inventario de Agotamiento Escolar: pruebas adicionales sobre la validez factorial, la invarianza y la red nomológica en una muestra de adolescentes españoles”. Se trata del Inventario de Agotamiento Escolar, que mide este factor dividido en tres dimensiones: agotamiento emocional (sentimiento de sobrecarga), cinismo (indiferencia o negatividad hacia la escuela y lo que representa) e inadecuación (sentimiento de falta de competencia como estudiante).
Para la validación se utilizó una muestra de más de 500 estudiantes españoles adolescentes. El análisis certificó la validez de la herramienta y la invarianza por género y nivel educativo. Con todo, uno de los principales resultados que refleja el artículo es la relación de la escala con otras variables importantes del entorno educativo. Un ejemplo es el rendimiento, que se reduce cuando aumenta el agotamiento. Y lo mismo sucede con el bienestar, ya que el “burnout” incrementa los síntomas de depresión y ansiedad. Asimismo, este factor reduce el compromiso escolar y la confianza de los estudiantes en su capacidad de aprendizaje.
A continuación, se abordan las dificultades matemáticas del alumnado en “La intervención con juegos del modelo digital de triple código para mejorar el rendimiento matemático y la memoria de trabajo en niños con riesgo de tener dificultades matemáticas”. El artículo presenta una solución tecnológica para paliar estos problemas, que no solo se relacionan con el cálculo, sino que suelen estar ligados a déficits de la memoria del trabajo. La literatura científica disponible describe el modelo de triple código como la forma que tienen las personas de procesar los números a través de tres formatos. El primero es el código visual, es decir, el número escrito. El segundo es el código verbal, el número pronunciado. El tercero, por último, es el código de magnitud analógica, es decir, la representación de cantidades (ver un determinado número de objetos).
Los responsables de la investigación diseñaron un juego digital relacionado con el currículo de Matemáticas y que incluía estos tres códigos. Para desarrollar el estudio, se dividió a 70 estudiantes de entre 9 y 11 años en dos grupos: el de control y el experimental. El juego, además, incluía más de 1.200 problemas matemáticos.
La intervención consistió en tres sesiones semanales de una hora durante cuatro semanas. Tras esto, el grupo que utilizó el juego mostró mejoras con respecto al grupo de control en todas las áreas evaluadas. De acuerdo con el artículo, esta diferencia se debe a varios factores. El primero es una menor carga cognitiva, ya que el formato interactivo del juego facilita un procesamiento de la información más eficiente. El segundo es la motivación y las emociones positivas, puesto que el entorno lúdico propicia el disfrute y el interés. El tercero, es la capacidad del juego de producir un estado de concentración profunda debido a la adaptación de la dificultad a la habilidad de los estudiantes.
Un reto que señala la investigación es la exploración, en el futuro, de si existen diferencias por género en la eficacia de este método. Además, abren la posibilidad de realizar más estudios para comprobar si los buenos resultados se mantienen a largo plazo.
Por último, “Psicología Educativa” trae “Evaluación de la capacidad institucional para la salud mental escolar: la validación del School Mental Health Capacity Instrument (SMHCI) en Chile”. El artículo analiza la necesidad de contar con herramientas fiables para medir si los colegios están preparados para gestionar el bienestar emocional de los y las estudiantes. Para ello, se adaptó el School Mental Health Capacity Instrument, una herramienta desarrollada en Estados Unidos y que consta de casi 30 ítems divididos en tres áreas (promoción y prevención, detección temprana y derivación e intervención en crisis), al contexto de chileno. El estudio se elaboró con una muestra de más de 200 trabajadores y trabajadoras psicosociales del país.
Esta herramienta es válida para promover en el contexto chileno políticas públicas de salud mental escolar. En este sentido, uno de los resultados más relevantes de la investigación fue la baja puntuación que obtuvo la dimensión de promoción y prevención. De acuerdo con el artículo, esto sugiere que las escuelas chilenas suelen actuar de forma reactiva en lugar de fomentar una cultura preventiva.
Cabe recordar que, a partir de este año, la revista “Psicología Educativa”, coeditada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y la Fundación, ha adoptado un modelo de publicación continua con el objetivo de optimizar el proceso de difusión y mejorar la visibilidad de las investigaciones que contiene.
Estos artículos, y todos los contenidos de “Psicología Educativa”, están disponibles para lectura y descarga gratuita en la página web del Colegio.