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Colegio oficial de psicología de Madrid

Madrid, 1 de julio de 2026. El Consejo General de la Psicología de España, a través de su División de Psicología del Tráfico y de la Seguridad, y el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid celebran los 20 años del permiso por puntos en el Estado español. Veinte años de un sistema que, desde el factor humano, ha sido —y sigue siendo— una de las herramientas más eficaces para reducir la siniestralidad vial y salvar vidas.

Cuando este modelo se puso en marcha, muchos se preguntaban si funcionaría. Hoy podemos afirmar que sí: que ha funcionado, que funciona y que ha transformado la manera en que entendemos la conducción y la responsabilidad al volante.

El permiso por puntos actúa en dos direcciones. Por un lado, sanciona a quienes no respetan las normas del Reglamento General de Circulación. Pero, por otro, obliga a quienes han perdido, por vía administrativa, puntos o incluso el permiso, o el derecho a conducir (vía judicial) a realizar cursos de sensibilización y reeducación vial. Y es ahí, precisamente ahí, donde ocurre algo fundamental.

En esos cursos, formadores, víctimas de accidentes de tráfico y profesionales de la psicología trabajamos juntos para recordar a los conductores que conducir no es un juego, ni una rutina, ni una banalidad. Conducir es una gran responsabilidad. Es un acto donde el respeto y la empatía por la vida propia y por la vida ajena deben ser valores indiscutibles.

En estas dos décadas hemos aprendido mucho. Hemos aprendido que no basta con las aptitudes —con saber y saber hacer—. A las aptitudes hay que sumarles las actitudes, el querer hacer. Porque la mayoría de personas que pierden puntos no lo hacen por desconocer la norma, sino porque creen que las reglas no van con ellas, o que no sirven para nada, o que “a mí no me va a pasar”.

Y es ahí donde debemos intervenir. Cambiar creencias erróneas. Mover emociones a través del testimonio de las víctimas. Revisar conductas de riesgo. Esa tríada —cognición, emoción y conducta— es la que permite promover actitudes favorables a una conducción tranquila, segura y responsable.

Los psicólogos y psicólogas que trabajamos en los cursos de sensibilización y reeducación vial estamos profundamente comprometidos con esta tarea.

Mejoramos nuestros protocolos, revisamos nuestras intervenciones y buscamos siempre nuevas formas de llegar a las personas que pasan por los cursos.

Nuestro objetivo es claro: mejorar actitudes para mejorar vidas. Nuestra ilusión y nuestro esfuerzo se orientan en conseguir los mejores resultados. Y nuestra esperanza —la más profunda, la más humana— es que nadie pierda la vida en un siniestro de tráfico.

Entre todos podemos lograrlo. Sigamos avanzando.

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