Polarización, extremismo y radicalización: las claves de tres fenómenos que deterioran la convivencia
La Jornada “Fracturas sociales: polarización, extremismo y radicalización”, organizada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid en el marco del proyecto de divulgación científica “Psicología que Transforma”, ha sido el primer encuentro de la iniciativa, dentro del área de trabajo “Convivencia”.
Esta Jornada se incluye en los cuatros ejes sobre los que se vertebra la iniciativa, junto con “Mujer”, “Inteligencia Artificial e Innovación” y “Discapacidad y Equidad”. Para saber más y ampliar información sobre la Jornada, puede acceder a la página web del Colegio.
El encuentro expuso que la convivencia se puede definir como un proceso dinámico de interacción y cohesión social que tiene un impacto en la salud y el bienestar psicológico de las personas. La evidencia científica disponible señala que existen tres amenazas para la convivencia la polarización, el extremismo y la radicalización.
La Jornada comenzó con el primer punto de desestabilización social, la polarización es, por definición, la fragmentación de un grupo en dos (o más) facciones, instaladas en un marco ideológico, actitudinal, emocional y conductual concreto y percibido como opuesto por los demás grupos; es decir, en una visión del mundo en blanco o en negro, de “nosotros contra ellos”.
Un aumento progresivo de la polarización puede desembocar en una gran fractura social y dañar la convivencia y la cohesión, favoreciendo la aparición de actitudes extremistas, ya que modifica la forma en la que la población se relaciona entre sí al promover una visión del resto de la población como de “los malos”. No obstante, la polarización no siempre tiene consecuencias negativas, a veces puede alertar de las desigualdades o la violencia que padecen algunos grupos sociales.
El proceso de radicalización, por su parte, consiste en la adopción de ideas políticas, sociales o religiosas extremas, alejadas del consenso social. Con todo, y de forma paralela a la polarización, este fenómeno no siempre es sinónimo de violencia. De hecho, la gran mayoría de personas con planteamientos extremistas no pasan nunca a la acción violenta. Además, hay procesos que pueden no ser violentos. Este paso suele depender de la identificación grupal y una visión de “o blanco o negro”. La culminación de un proceso de polarización y radicalización es el extremismo. Las personas que caen en este fenómeno encuentran una meta, que puede ser un fin político, por ejemplo, que se convierte en la prioridad absoluta de la persona.
Todos/as somos vulnerables a la polarización, la radicalización y el extremismo
La polarización, la radicalización y el extremismo no son trastornos mentales, sino el resultado de una serie de factores que generan un caldo de cultivo al que todos/as somos vulnerables. Dichos factores comienzan en la búsqueda de una significación personal y prosiguen con la identificación de la persona con la de grupos con ideas radicales.
Además, contextos de desigualdad y momentos sociales de cambio favorecen este tipo de fenómenos, a lo que se suma una situación de baja tolerancia a la incertidumbre y de ansiedad y bajo estado de ánimo.
Sin embargo, los jóvenes son más susceptibles por características como el desarrollo de su identidad, su pertenencia y la significación personal. Además, son el grupo de edad mayoritario en redes sociales, que es precisamente el elemento en el que, en la actualidad, las corrientes extremistas tienen más cabida.
La solución para paliar las fracturas sociales que provocan estos tres procesos tiene múltiples vías. La primera pasa por dar a conocer la realidad del problema. La segunda, escuchar a la evidencia científica, puesto que la Psicología y otras disciplinas acumulan décadas de conocimiento que muestran los caminos que se pueden tomar.
Por otra parte, dialogar y abrir debates sobre este tema y fomentar la diversidad frente a la exclusión es una parte importante del abordaje de la polarización, la radicalización y el extremismo.
Y, por último, es necesario atender a los colectivos vulnerables frente a la amenaza que suponen, desde las familias y los centros educativos. Descarga el Decálogo para la convivencia en el que aparecen las principales conclusiones de la actividad.
Fotografías de la Jornada Polarización, extremismo y radicalización: las claves de tres fenómenos que deterioran la convivencia