La Jornada “Psicología Perinatal”, organizada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid en el contexto del proyecto de divulgación científica “Piscología que Transforma”, ha puesto de manifiesto que cuidar de la salud mental en esta etapa significa cuidar a las mujeres, a los bebés, a las familias y, en general, a la sociedad, pues los problemas psicológicos que se desarrollan o agravan durante y después del parto son una cuestión de salud pública. La maternidad, se concluyó, no previene el malestar emocional; de hecho, puede ser un periodo de especial vulnerabilidad. No obstante, también significa una oportunidad para la prevención y la intervención.
Este ha sido un nuevo encuentro de “Psicología que Transforma”, enmarcado nuevamente en el área de trabajo de “Mujer”. El proyecto de transferencia de conocimiento puesto en marcha por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid se compone, además, de otros tres ejes: “Convivencia”, “Discapacidad y Equidad” e “Inteligencia Artificial e Innovación”. Para ampliar información sobre “Psicología Perinatal” puedes acceder al documento de transferencia, disponible en nuestra web.

La primera conclusión que se desprende de la Jornada incide en que la maternidad, por sí sola, no protege del sufrimiento psicológico. Esta idea parte del mito de que el hecho de ser madre implica, en sí mismo, bienestar y felicidad. La etapa perinatal puede llegar a revestirse de una especial vulnerabilidad emocional, caracterizada por la ambivalencia y la incertidumbre. En este periodo, se pueden desarrollar o intensificar síntomas de depresión, ansiedad, TOC, trauma, duelo o trastornos mentales graves, de acuerdo con la evidencia científica disponible.
Además, durante la Jornada se destacó que la salud mental perinatal debe ser una prioridad de salud pública. Esto se explica porque el malestar psicológico en esta etapa no afecta solo a la mujer, sino que atañe también al bebé, a la familia y al sistema sanitario y social. Prevenir o intervenir de forma temprana disminuye el sufrimiento y evita complicaciones futuras. Asimismo, implica reducir costes sociales y sanitarios a largo plazo.

En este sentido, el abordaje precoz del sufrimiento emocional, en los 1.000 primeros días de vida del recién nacido, que abarcan desde su concepción hasta los dos años, permite cuidar tempranamente el desarrollo físico, psicológico y vincular del bebé. Y no solo eso, también repercute de forma positiva en la salud mental de la madre.
Es por esto por lo que debe ponerse el foco de la intervención en la diada madre-bebé. Durante la Jornada se destacó que la salud mental materna no debe abordarse por separado, ni tampoco la del bebé, ignorando el contexto emocional y relacional en el que se encuentran. La Psicología Perinatal tiene que atender a la madre, al bebé y al vínculo entre ambos, teniendo también en cuenta el papel que desarrollan la familia y el entorno.
Por ello, se recalcó la necesidad de integrar la Psicología en los servicios maternoinfantiles de los hospitales, puesto que la atención psicológica no puede separarse de otras especialidades, como Obsetricia, Ginecología, Neonatología, Pediatría o Salud Mental. Por ello, es importante que existan programas integrados en los centros con profesionales de la Psicología Clínica dentro de los equipos, para que puedan participar en detección, prevención, intervención, coordinación, docencia e investigación.
Durante el encuentro se incidió, a este respecto, en que faltan recursos especializados, programas intensivos y ratios adecuadas. Existen programas específicos en algunos hospitales, pero no en todos. En muchos, todavía son insuficientes, parciales o dependen de profesionales concretos. Así, es importante ampliar estos planes de salud mental perinatal a todos los centros, así como mejorar las ratios y poner en marcha unidades intensivas, sobre todo para casos de mujeres con trastorno mental grave, lo que incluye servicios madre-bebé, que en la actualidad no existen en España.
Por todo ello, uno de los puntos clave de la Jornada fue subrayar la importancia de la prevención y no intervenir únicamente cuando el sufrimiento es grave. Es necesario identificar el malestar antes, acompañar mejor y ofrecer distintos niveles de asistencia, en función de las necesidades de cada persona. Iniciativas como las intervenciones grupales, programas de seguimiento, trabajo en neonatología, el apoyo al duelo perinatal y herramientas de cribado pueden prevenir complicaciones y mejorar la accesibilidad a los servicios de salud.
Las diversas formas de maternidad
La soledad de las mujeres durante la maternidad fue otro de los grandes ejes del encuentro. En ocasiones, esta etapa se vive en soledad, pero necesita comunidad, por lo que se destacó la importancia de crear redes de apoyo, recursos comunitarios, grupos y espacios seguros en los que las mujeres puedan compartir sus miedos, dudas, cansancio, culpa o ambivalencia sin sentirse o ser juzgadas.
Durante “Psicología Perinatal” se puso el foco, además, en otras maternidades: las que ejercen mujeres migrantes, adolescentes, madres solas, sin recursos, víctimas de violencia, con discapacidad intelectual, con dificultades de acceso a los recursos sanitarios o sociales o aquellas especialmente afectadas por vulnerabilidad. No hay una sola maternidad, sino tantas como mujeres y contextos.
Uno de estos contextos que ocupó un espacio relevante en el encuentro fue el de la discapacidad intelectual. Uno de los puntos clave a este respecto fue el concepto de acompañar sin sustituir, apoyar sin controlar y cuidar sin infantilizar a las madres con discapacidad intelectual o en situación de exclusión. En estos casos, la pregunta que se debe hacer la sociedad no es si estas mujeres pueden ser madres, sino qué apoyos necesitan para ejercer la maternidad con seguridad, derechos y dignidad. Y aquí la Psicología tiene un papel protagonista para reducir el estigma y construir respuestas más humanas, justas y basadas en la evidencia.
Transferencia de conocimiento
“Psicología que Transforma” es una iniciativa destinada a impulsar la transferencia real del conocimiento en Psicología y garantizar que los resultados y avances científicos puedan traducirse en beneficios prácticos para profesionales, administraciones y ciudadanía en general.
A través de sus cuatro ejes, "Psicología, Inteligencia Artificial e Innovación", "Psicología y Mujer", "Psicología, Discapacidad y Equidad" y "Psicología y Convivencia", busca cerrar la brecha entre investigación y realidad social, transformando el conocimiento generado desde la evidencia científica en orientaciones, propuestas, herramientas y acciones aplicables a la práctica profesional, las políticas públicas y el día a día de la población.