El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) han editado la guía de ayuda psicológica para niños, niñas y adolescentes afectados por el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), una herramienta para brindar el apoyo adecuado a menores de edad en su propio proceso de dolor y facilitar su cuidado emocional.
Las pautas contenidas en esta guía buscan favorecer la protección y minimizar actuaciones que pueden aumentar el malestar y convertirse en factores de riesgo, como la exposición repetida a detalles traumáticos, insistir en que el o la menor reviva lo ocurrido de forma forzada o invalidar de manera sistemática sus emociones, tal y como explica su autora, Esperanza Dongil, Doctora en Psicología e investigadora.
El accidente de tren en Ada
muz es un evento traumático de gran intensidad por su carácter abrupto, violento e incontrolable, pudiendo generar reacciones de shock, miedo extremo y síntomas de estrés agudo y postraumático. Muchos menores de edad han presenciado escenas de gran impacto, como personas heridas o fallecidas o la destrucción súbita del entorno, experiencias que pueden quedar grabadas en su memoria emocional.
Ante esta situación, no solo resulta esencial protegerles física y emocionalmente y acompañarlos desde la cercanía, sino también conocer sus reacciones ante el trauma y la pérdida para poder ayudarlos de manera adecuada.
Cuidar la información que reciben los niños, niñas y adolescentes, comunicar la muerte mediante el uso de expresiones claras y adaptas a cada edad, conocer las reacciones esperables y las principales señales de alerta y saber cómo ayudar a menores que han perdido a sus progenitores en el accidente son algunas de las cuestiones a las que se da respuesta en esta guía.
Se trata de una herramienta orientativa con una estructura flexible que puede adaptarse a diferentes culturas y realidades familiares y sociales, manteniendo siempre como prioridad el bienestar emocional y la sensación de seguridad de los y las menores de edad.
El documento también ofrece pautas para el autocuidado de madres, padres y personas adultas de referencia, ya que atraviesan su propio duelo al mismo tiempo que tratan de sostener a un menor de edad.
Ninguna experiencia traumática define la totalidad del recorrido vital de una persona. En casos como el de Adamuz, con apoyo afectivo continuo, acompañamiento emocional y cuidados adecuados, los niños, niñas y adolescentes pueden crecer y desarrollarse de forma segura y estable.