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Colegio oficial de psicología de Madrid

La Jornada “Desinformación, fake news y convivencia: una mirada desde la Psicología” ha analizado el impacto de las noticias y contenidos falsos que se comparten en múltiples canales, que va más allá de la difusión de información engañosa al repercutir directamente en la cohesión social. Este encuentro se ha celebrado en la sede del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid para visibilizar y analizar, de la mano de voces expertas, cómo los contextos de desinformación polarizan a la población y afectan a la convivencia.

Se trata de una nueva jornada del proyecto “Psicología que Transforma”, la iniciativa de divulgación científica del Colegio, que se ha celebrado enmarcada en las áreas de “Psicología y Convivencia” y “Psicología, IA e Innovación”. El objetivo de este encuentro ha sido establecer vínculos entre ámbitos que, aunque a menudo se abordan por separado, están estrechamente entrelazados: la Psicología, la desinformación, las nuevas tecnologías de la información y la convivencia.

El encuentro ha sido inaugurado por Noelia Morán, coordinadora de “Convivencia”, y Lucía Halty, de “IA e Innovación”, quienes enfatizaron la gran velocidad a la que circulan, en la actualidad, tanto la información como la desinformación. “No tiene precedentes, los bulos, las noticias falsas y los contenidos manipulados ya no son un fenómeno marginal”, señaló Moran, mientras que Halty señaló que el pasado mes de marzo hubo otra Jornada de “Psicología que Transforma” sobre guerra cognitiva, “que es la antesala de esta. Ahora queremos dar un paso más hablando del concepto de desinformación”, concluyó.

Tras este espacio inaugural, la periodista Carla Pina, directora de INFOVERITAS, un medio especializado en verificación y fact-checking, ha impartido la ponencia “Democracia bajo el algoritmo: cómo los bulos dañan la convivencia”. Durante su intervención, Pina destacó que las mentiras sobre migración, género y otros engaños, pensados para destruir la convivencia, circulan a diario por redes buscando encender la rabia, alimentar el miedo y enfrentar a la sociedad. En su espacio, la periodista ofreció pautas para detectar cualquier contenido falso: revisar la fuente, comprobar la fecha de publicación, estar alerta ante mensajes sensacionalistas o analizar si despierta emociones como miedo o ira. “Los mensajes manipulados estigmatizan a las minorías, incitan al odio, dividen a la ciudadanía y debilitan el sistema democrático”, apuntó.

En “Conoce a tu enemigo y conoce tus debilidades: primeros pasos para luchar contra la desinformación”, M.ª Paz García-Vera, catedrática de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, incidió en que, para sobrevivir a las exigencias del mundo, reaccionar y tomar decisiones de forma eficaz, los seres humanos hemos aprendido a utilizar automatismos cognitivos “que nos permiten ahorrar tiempo y energía, reducir nuestra atención al simplificar la complejidad del mundo que nos rodea e incrementar nuestra rapidez en la toma de decisiones”. No obstante, este proceso aumenta nuestra vulnerabilidad a la influencia y a la persuasión, en general, y a la desinformación, en particular. Dicha vulnerabilidad “se puede, además, ver acrecentada cuando se personalizan los mensajes, utilizando nuestras características. Esto, con las nuevas tecnologías, resulta más fácil de lo que pensamos”.

Tras una pausa, David Aguado, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, retomó la Jornada e impartió la charla “Vulnerabilidad a la desinformación: estudio de sus correlatos con la personalidad, los conocimientos y los valores personales”. Durante su intervención describió el estudio desarrollado por el equipo del Instituto de Ingeniería del Conocimiento para analizar los determinantes individuales de la vulnerabilidad a la desinformación. Los resultados mostraron el importante papel de determinadas características psicosociales de las personas, más allá de su capacidad para identificar contenidos falsos. “La vulnerabilidad a la influencia social juega un papel muy relevante en la explicación del comportamiento de divulgación de información de manera acrítica”, completó.

Por último, Rocío Lana, del Departamento de Psicología Social, del Trabajo y Diferencial de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, participó con “Propuestas de intervención psicosocial en contextos de desinformación y fake news”. Su intervención giró en torno a que las noticias falsas y la desinformación generan importantes consecuencias en las sociedades, como la polarización, la inestabilidad o la disminución de la confianza en las instituciones. “Para poder combatirlas y generar intervenciones efectivas para la ciudadanía, necesitamos estudiar estos problemas en profundidad”, ahondó.

Timanfaya Hernández, Decana del Colegio, destacó el problema para la convivencia que suponen los fenómenos de las fake news y la desinformación. “Tenemos una profesión con la capacidad de explicar y de estar allí donde realmente se la necesita”, resaltó durante la clausura.

Entre las principales conclusiones extraídas del encuentro destaca que el problema de las fake news y la desinformación va más allá de compartir y recibir contenidos engañosos. Se trata, en realidad, de una amenaza para la convivencia que daña la cohesión social, erosiona la confianza en las instituciones y polariza a la sociedad. Las noticias falsas apelan a emociones como el miedo o la rabia, y crean el caldo de cultivo para que, mediante rasgos de personalidad y características psicosociales y la personalización de dichos mensajes, el ser humano sea más vulnerable a la desinformación y a la persuasión.

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